
- muy bien, supongo que se preguntaran qué hacen aquí – le decía Nahuel a Arby y a Juan, quienes se le quedaron viendo – ¡dije: supongo que se preguntaran qué hacen aquí!
- ok, ok, ya va – dijo Arby - ¿Qué hacemos aquí?
- excelente pregunta Arby – les respondió Nahuel – los he traído aquí, a mi oficina, porque les tengo una importante misión. Supongo que se preguntaran de qué tra…
- ¡ok, basta! Solo diga cuál es la estúpida misión – dijo Arby
- ok, una extraña pandilla a tratado de robar uno de los diamantes más grandes de Texas, sin embargo no tuvo éxito, creemos que volverá a atacar pronto y ya que ustedes son los más experimentados con este tipo de cosas
- ¿nos enviará ahí para defender el diamante? – pregunto Juan
- exacto, sus caballos están listos deberán ir a…chilaquilandia –dijo Nahuel y los chicos salieron de ahí
- no puede ser, chilaquilandia no, todo menos eso – dijo Arby
- ¿Qué hay en ese lugar?, aparte de un feo nombre – le pregunto Juan
- mis padres – respondió Arby
- ¿tus padres viven en chilaquilandia? - pregunto Juan
- si, ¿no recuerdas la ves que fuimos en navidad? - dijo Arby
- he, no - dijo Juan
- te embriagaste y arresto la policia - dijo Arby tratando de hacer que Juan lo recordara, pero no lo hizo - pagamos $1,500.00 para sacarte de ahi
- nop, sigo sin acordame - dijo Juan y Arby se dio por vencido. Ambos subieron a sus caballos y comenzaron el largo viaje a Chilaquilandia. Después de muchas horas de cabalgar, los chicos lograron ver desde una colina la enorme ciudad de Chilaquilandia. A diferencia de Zanzíbar, Chilaquilandia era una ciudad con un gran desarollo, sobre todo el la poderosa industria de los chilaquiles
- aqui es Juan, chilaquilandia - decía Arby entrando a la ciudad
- buenos dias caballeros - decia un hombre que los recibia junto a su hija - soy Charles von Chilaquil, bienvenidos a mi ciudad. Creo que será mejor que vengan a la escena del crimen - dijo y los chicos lo siguieron.


